10 septiembre 2013

"La Belleza de la amabilidad"





"La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados".


¿Son más felices las personas amables y generosas? Según la investigación de Seligman y Peterson sí, sin duda.

El opuesto de la amabilidad, identificado en lo que el Dalai Lama denomina ‘ladrones de la felicidad’ como hostilidad, irritabilidad, hosquedad y antipatía, genera unos efectos, en uno mismo y en los demás, incompatibles con el bienestar y la felicidad.

En el trabajo, ser amable y generoso es fundamental para ser feliz y, además, mejora el rendimiento.

Donald Clifton es considerado por la American Psycological Association el ‘padre’ de las fortalezas psicológicas y el ‘abuelo’ de la Psicología Positiva. Fue presidente de Gallup y creó el buscador de fortalezas Clifton. Junto con su nieto Tom Rath, escribió un maravilloso libro que me regaló hace ya unos cuantos años mi gran amiga Gloria y que no dejo de recomendar: “Cómo potenciar tus emociones positivas. 

¿Está lleno tu cubo?”

En el libro, Clifton y Rath recogen la teoría del cucharón y el cubo:

“Cada uno de nosotros posee su propio cubo. El cubo se llena o vacía permanentemente en función de lo que otros nos dicen o nos hacen. Cuando nuestro cubo está lleno, nos sentimos bien; cuando está vacío, fatal.

Cada uno de nosotros dispone también de un cucharón. Cuando empleamos nuestro cucharón para llenar los cubos de los demás -siempre que hacemos o decimos algo que potencie sus emociones positivas- también estamos llenando nuestro propio cubo. Pero cuando utilizamos nuestro cucharón para vaciar los cubos de los demás- siempre que hacemos o decimos algo que merme sus emociones positivas- nos vaciamos nosotros mismos.

Igual que las copas llenas a rebosar, un cubo lleno nos proporciona una perspectiva positiva y energías renovadas. Cada gota del cubo nos fortalece y refuerza nuestro optimismo.
Sin embargo, un cubo vacío enturbia nuestra mirada, socava nuestra energía y debilita nuestra voluntad. Por eso, cuando alguien se dedica a vaciar nuestro cubo nos duele.

De esta manera cada día nos encontramos ante una disyuntiva: podemos llenar los cubos de los demás o podemos vaciarlos. Se trata de una elección fundamental, capaz de afectar profundamente a nuestras relaciones, nuestra capacidad de trabajo, nuestra salud y nuestra felicidad”.

Ser amable es gratis y contribuye a generar espirales virtuosas que fomentan la colaboración y la confianza. En los entornos empresariales, la amabilidad o su ausencia se contagian a través de las emociones colectivas y constituyen un rasgo fundamental de la cultura de cada organización.

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